Influenza aviar: prevención operativa y vigilancia permanente en granjas de producción

Editorial CAPIA | Diciembre 2025 (Argentina)

La influenza aviar constituye uno de los principales riesgos sanitarios para la avicultura moderna por su capacidad de evolución y por el impacto que puede generar sobre la producción, el abastecimiento y la dinámica comercial. En un escenario regional cambiante, la respuesta más efectiva no se apoya en acciones aisladas, sino en la ejecución consistente de medidas de bioseguridad y en la detección temprana de cualquier desvío sanitario.

Desde CEVA, reforzamos un mensaje central: la prevención no se delega; se gestiona y se verifica todos los días. La solidez sanitaria de cada establecimiento se construye con procedimientos claros, responsables definidos, registros completos y una cultura de cumplimiento sin excepciones.

Medidas prioritarias para aplicar y reforzar en forma inmediata

1) Vigilancia sanitaria y detección temprana

  • Implementar observación diaria sistemática del lote (mortalidad, consumo de agua y alimento, signos respiratorios o neurológicos, caída de postura, cambios de comportamiento).
  • Mantener registros trazables: mortalidad, consumos, tratamientos, visitas, movimientos y hallazgos.
  • Asegurar asistencia veterinaria con criterio de alerta definido: qué signos disparan notificación interna y qué acciones se activan.

2) Perímetro, accesos y control de ingresos

  • Garantizar aislamiento sanitario y reducción de riesgos por proximidad, tránsito y circulación de terceros.
  • Mantener cerco perimetral operativo y puntos de acceso controlados, con señalización visible.
  • Establecer estacionamiento fuera del perímetro y restringir el ingreso de vehículos a lo estrictamente necesario.
  • Incorporar (o verificar) sistemas de sanitización de vehículos y filtros sanitarios para personas en accesos.

3) Bioseguridad de personas (la ruta más frecuente)

  • Minimizar visitantes y exigir registro obligatorio (fecha, motivo, procedencia, sectores visitados).
  • Proveer y exigir ropa y calzado exclusivos de granja, con procedimientos de cambio definidos.
  • Ordenar recorridos: lotes más jóvenes primero; los de mayor edad al final del día.
  • Prohibir el contacto del personal con otras explotaciones avícolas cuando sea posible; si no, definir ventanas sanitarias y medidas reforzadas.

4) Vehículos, equipos y materiales (fómites)

  • Todo vehículo/equipo que ingresa debe hacerlo con lavado y desinfección verificable.
  • Equipos provenientes de terceros: ingreso condicionado a limpieza/desinfección previa y control en sitio.
  • Reducir el tránsito interno y separar circuitos “limpios” y “sucios” para evitar contaminación cruzada.

5) Plagas, aves silvestres y atractores ambientales

  • Mantener actualizado y en ejecución el Programa de Manejo Integrado de Plagas.
  • Evitar condiciones que atraen fauna: alimento derramado, agua accesible, residuos, vegetación alta o elementos en desuso alrededor de galpones.
  • Reforzar barreras físicas y prácticas para disminuir el contacto con aves silvestres.

6) Limpieza y desinfección: eficacia, no rutina

  • Priorizar el principio clave: sin limpieza no hay desinfección efectiva.
  • Asegurar pediluvios operativos: solución activa, protegida de lluvia/sol, recambio planificado y eliminación de suciedad visible antes de su uso.
  • Estandarizar protocolos de limpieza de comederos/bebederos, superficies y equipos, con responsables y frecuencia definida.

7) Manejo del lote y tiempos sanitarios

  • Evitar mezcla de edades; favorecer esquemas “todo adentro / todo afuera” cuando aplique.
  • Respetar periodos de descanso entre crianzas y corregir puntos críticos (cama húmeda o apelmazada, fallas de drenaje, acumulación de residuos).
  • Verificar calidad de agua y mantenimiento de tanques/pozos según programa.

Ante sospecha: actuar rápido, actuar ordenado

La velocidad y el control del movimiento determinan el tamaño del problema. Frente a mortalidad inusual o signos compatibles:

  1. Limitar movimientos (personas, vehículos, equipos) y sectorizar.
  2. Activar el protocolo interno y contactar al servicio veterinario del establecimiento.
  3. Notificar a SENASA a través de los canales oficiales establecidos para sospechas sanitarias.

La influenza aviar no se previene con un “día de bioseguridad”: se previene con disciplina operativa sostenida. Lo que se corrige antes, no se paga después.

Servicios Veterinarios CEVA