La coccidiosis aviar se encuentra entre las enfermedades más costosas para la avicultura mundial. Es provocada por protozoarios del género Eimeria y se caracteriza por afectar el intestino de las aves comprometiendo el desempeño zootécnico de las mismas o incluso provocando mortalidad.
Para el control de esta enfermedad existen dos grandes estrategias principales: el uso de drogas anticoccidiales en el alimento y la vacunación.
CONTROL CON DROGAS ANTICOCCIDIALES
Durante muchos años, los fármacos anticoccidiales se han considerado como la opción principal para el control de la coccidiosis en los pollos de engorde. Según el mecanismo de acción sobre los coccidios, estas drogas se clasifican como coccidiostáticos o coccidicidas.
- Coccidiostáticos: detienen el desarrollo de los protozoos en etapas específicas de su ciclo de vida; la retirada del fármaco permitirá que el ciclo continue hasta completarse.
- Coccidicidas: matan o dañan irreversiblemente al parásito en la mayoría de las etapas del ciclo de vida de manera irreversible.
Algunos fármacos pueden tener propiedades tanto coccidiostáticas como coccidicidas, según la dosis utilizada y el tiempo de exposición de los coccidios al fármaco.
Uno de los posibles problemas con los productos anticoccidiales es el desarrollo de resistencia.
Factores que contribuyen a la resistencia a los productos anticoccidiales:
- Presión de selección sobre las poblaciones de Eimerias.
- Exposición prolongada a fármacos anticoccidiales.
- Subdosificación.
Para un mejor manejo de la resistencia se utilizan habitualmente programas anticoccidiales con diferentes combinaciones de drogas.
Lo más habitual es el uso de programas duales, que consisten en cambiar el anticoccidial o sus combinaciones durante el mismo ciclo de producción según las diferentes fases de alimentación. Alternando o no entre drogas coccidicidas y coccidiostaticas.
Sin embargo, a pesar de los continuos intentos de evitar la resistencia a los medicamentos, esta sigue siendo una de las principales limitaciones de los programas anticoccidiales. Además, los consumidores están cada vez más preocupados por el uso de fármacos y/o productos químicos que reciben los animales destinados a la producción de alimentos. Dado que la investigación ha demostrado repetidamente que tratar a las aves enfermas es mucho menos efectivo que prevenir los brotes de coccidiosis, la vacunación es una alternativa lógica.
La resistencia es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “la capacidad de una cepa parasitaria de sobrevivir y/o multiplicarse a pesar de la administración y absorción de un fármaco en dosis iguales o superiores a las habitualmente recomendadas, pero dentro de los límites de tolerancia» (OMS, 1965).
Otra consideración que debería tenerse en cuenta cuando la prevención se lleva a cabo con drogas anticoccidiales, es la posibilidad de residuos. No solo en el producto final, lo cual podría tener consecuencias comerciales graves directas, si no también en el ambiente, por ejemplo, en aguas subterráneas, como describen D. Mooney et al. en su publicación en Science of the Total Environment en 2020.
CONTROL CON VACUNACIÓN
La vacunación es un proceso de exposición controlada, en el que podemos decidir las especies de Eimeria, la cantidad de ooquistes y el tipo de cepa que ingerirán los pollitos para iniciar el estímulo del sistema inmune.
Las vacunas de ooquistes vivos contra la coccidiosis en aves de corral han sido utilizadas con éxito por la industria desde 1958, inicialmente en reproductoras, pero en los últimos años se ha extendido mucho su uso en pollos de engorde y pavos, en particular en USA, Europa y algunos países de Latinoamérica. Argentina es probablemente el país de Latinoamerica con mayor proporción de pollos de engorde vacunados contra coccidiosis, ya con varios años de experiencia en este método de control.
Las vacunas contra la coccidiosis inducen una inmunidad protectora contra la infección por protozoos a través de la reinfección controlada durante las primeras tres semanas de vida de un ave. El complejo ciclo de vida estimula una serie de respuestas inmunológicas (innatas, específicas y no específicas) que derivan en efecto anticoccidial.

Se han desarrollado vacunas contra la coccidiosis utilizando cepas de ciclo completo y cepas de ciclo corto (o incompleto)
CARACTERÍSTICAS
Vacunas de ciclo completo
● Las cepas utilizadas conservan la capacidad de realizar todas las etapas de su ciclo de vida.
● Período de prepatencia estándar para cada especie de Eimeria.
Vacunas de ciclo corto
●Las cepas utilizadas han perdido una etapa de división asexual (esquizogonia) en su ciclo.
●Período de prepatencia más corto (4-6 días)
INMUNIDAD
Vacunas de ciclo completo
- Mayor capacidad inmunogénica por ser de ciclo completo.
- La tasa de replicación no se ve afectada, por lo cual se producen más ooquistes para la reinfección necesaria para establecer una inmunidad más rápida y de manera mas robusta.
- Se inmuniza contra todas las etapas del ciclo de vida de las coccidias.
- Protección completa contra un desafío de campo.
Vacunas de ciclo incompleto
- El nivel de inmunidad no es completo, incluso con un proceso de reciclaje completo (la inmunidad a los coccidios es específica de la especie y de la etapa).
- La tasa de replicación se reduce significativamente debido a un ciclo de vida más corto, lo que resulta en una reinfección y recirculación dificultosa.
- Menos protección contra un desafío de campo.
- Menor capacidad inmunogénica por ser de ciclo incompleto.
SUMINISTRO DE LA VACUNA
El método de suministro y el equipamiento utilizado para la vacunación es un aspecto muy importante para considerar. Se debe garantizar la correcta ingesta de la vacuna para que los ooquistes comiencen a ciclar en el intestino de todas las aves para luego continuar el proceso de generación de inmunidad a partir de las siguientes generaciones de ooquistes en la granja. Los métodos de vacunación más utilizados a nivel de planta de incubación son spray o gotas de gel. La aplicación en gotas de gel demuestra una mejor calidad de ingesta, ya que mantiene a los ooquistes en suspensión evitando la sedimentación de los mismo y de esta manera se garantiza la toma uniforme de la vacuna.
Existen otros factores que debemos gestionar para que el control de la coccidiosis sea exitoso, como así también para mantener la salud general de las aves y el correcto desempeño. Por ejemplo, el ambiente y la bioseguridad.
AMBIENTE DE LAS AVES
Cuando las condiciones de temperaturas no son las adecuadas para el confort de las aves, el consumo de alimento disminuye y, por lo tanto, también el consumo de anticoccidiales y todo lo que pretendamos dosificar a través del alimento. En cuanto a la ventilación, una de sus funciones es extraer humedad del ambiente, por lo tanto, su correcto manejo está muy asociado al estado de humedad de la cama, requisito importante para la esporulación de Eimeria.
El nivel ideal de humedad de cama para la esporulación de los ooquistes es entre 30 % y 35 % y esto es crucial después de la aplicación de vacunas contra la coccidiosis para permitir que los ooquistes esporulen y sean capaces de reinfectar a las aves y así establecer una inmunidad duradera.
La alta densidad de población plantea un mayor riesgo de coccidiosis debido a una mayor concentración de ooquistes. El espacio insuficiente para comer y beber debido al hacinamiento influye en el consumo de alimento y, por lo tanto, también en la ingesta de anticoccidiales.
La calidad de los componentes del alimento y los niveles adecuados de proteínas, minerales, suplementos nutricionales y anticoccidiales, tiene una importancia considerable para la prevención de la coccidiosis, especialmente para el desarrollo de la inmunidad en las aves vacunadas y el buen desarrollo y mantenimiento del intestino.
BIOSEGURIDAD
El saneamiento y la bioseguridad juegan un papel importante en la prevención de todas las enfermedades aviares. Los ooquistes de Eimeria son extremadamente resistentes a diferentes condiciones y desinfectantes. Aun así se debe:
- Controlar el acceso externo a la granja restringiendo el movimiento de personas y equipos entre granjas.
- Controlar el movimiento de personas y equipos entre los galpones.
- Asegurarse de que los materiales y equipos que ingresan a la granja y/o galpones estén debidamente desinfectados y que las personas sigan un procedimiento de saneamiento aprobado.
- Implementar un control efectivo de roedores e insectos, y evitar que las aves silvestres ingresen a los galpones.
- Garantizar la eliminación adecuada de la mortandad
- Desinfección adecuada de los galpones después de la limpieza
MONITOREO
Independientemente de la estrategia seleccionada para la prevención de la coccidiosis, es siempre importante monitorear el funcionamiento de la misma. Eligiendo herramientas practicas que nos permitan definir rápidamente si la enfermedad esta bajo control o no. Algunas de ellas pueden ser:
- Necropsias para identificación de lesiones coccidiales
- Seguimiento de los parámetros productivos
- Análisis coproparasitológicos
Necropsias
Es una de las herramientas más prácticas para dar seguimiento a la situación de nuestras aves con respecto a la coccidiosis.
Para monitoreos rutinarios, debemos seleccionar aves sanas, que sean representativas del resto del lote.
Pueden realizarse de manera seriada, o en todo caso, en edades clave, como por ejemplo entre 21 y 35 días.
El técnico que realice la práctica deberá estar capacitado para reconocer algunos puntos importantes:
- Las especies de Eimeria que afectan a la categoría de ave en cuestión.
- El tipo de lesión que produce cada especie de Eimeria.
- Su localización en el intestino
- La escala de calificación de las lesiones según su gravedad
También es muy importante definir las expectativas conociendo el comportamiento de las coccidias de acuerdo a la estrategia de control utilizada y el impacto de las lesiones según el grado y la especie de Eimeria. A modo de ejemplo, si la estrategia de control es el uso de drogas coccidicidas del grupo de los químicos, no esperaríamos encontrar lesiones macroscópicas, ya que es una estrategia que se basa en la eliminación de los coccidios. El hallazgo de lesiones importantes a lo largo de los monitoreos podría indicarnos que existe resistencia y las coccidias están escapando a la estrategia utilizada. Esto es algo muy común cuando se trabaja con este tipo de drogas durante períodos prolongados, ya que ejercen una gran presión de selección sobre la población de Eimerias.
Si la estrategia de prevención es el uso de vacunas anticoccidiales, lógicamente lo que se está buscando es que la población de aves desarrolle inmunidad y para esto es necesario el estímulo, por lo cual, el hallazgo de algunas lesiones leves en los momentos de mayor replicación es indicativo de la presencia deseable de los coccidios estimulando el sistema inmune.
Además, es importante que los criterios de los diferentes técnicos de una misma integración avícola estén alineados.
Para la calificación de las lesiones, el sistema más utilizado es el sistema de puntuación de Johnson y Reid. Utilizando este sistema, se intenta objetivizar la evaluación asignando puntuaciones que van de cero a cuatro (0 para ausencia de lesiones – 4 para las lesiones mas graves) para cada una de las especies de coccidias que inducen lesiones en los pollos.
LOCALIZACION DE LAS LESIONES SEGÚN LA ESPECIE DE EIMERIA
Existen 3 especies de Eimeria que afectan a los pollos de engorde y tienen importancia clínica en esta categoría de aves: E. acervulina, E. maxima y E. tenella.
- E. acervulina

El sitio típico es el duodeno, pueden extenderse hasta el yeyuno en infecciones graves. típicamente se observan como placas blancas en la superficie mucosa. La concentración de lesiones determina el grado de clasificación en la escala de Johnson y Reid.
-
E. máxima

Se ubican en yeyuno e íleon. El examen de la lesión se lleva a cabo en el área circundante del divertículo de Meckel. Las lesiones mas leves son hemorragias petequiales en la superficie serosa, que van hasta cambios en la superficie mucosa en infecciones mas graves y cambios en el contenido intestinal, incluso hemorragias. Las lesiones de E. máxima no son tan especificas como en el caso de otras especies, por lo cual siempre es bueno confirmar con microscopia la presencia de coccidias en el tramo intestinal afectado.
-
E. tenella

Los ciegos son claramente el sitio predilecto. Puede desarrollarse uni o bilateralmente. Las lesiones por E. tenella son típicamente hemorrágicas.
Adicionalmente puede aplicarse la evaluación microscópica de raspajes de la mucosa intestinal. Esta técnica consiste básicamente en evaluar al microscopio óptico la presencia y cantidad de ooquistes u otras formas coccidiales en el material que se consigue al raspar la superficie mucosa del intestino. La predilección de cada especie por una porción específica del intestino nos permite inferir de que especie se trata: En los raspajes de mucosa duodenal se evalúa E. acervulina; en torno al divertículo de Meckel evaluaremos E. maxima y en raspajes de la mucosa cecal evaluaremos E. tenella.
Esta técnica es particularmente útil para confirmar lesiones de E. maxima, ya que son lesiones no específicas y la visualización microscópica de los raspajes nos ayuda a confirmar si lo observado macroscópicamente corresponde o no a lesiones provocadas por esta especie.
Parámetros productivos
Las manifestaciones clínicas de la coccidiosis dependen de la especie infectante y del número de ooquistes infecciosos ingeridos. En infecciones graves, se pueden observar alteraciones en la absorción de nutrientes, aumento de las tasas de conversión alimenticia, disminución de las tasas de crecimiento, mala pigmentación, diarrea, postración y muerte. Ante la observación de la alteración de estos parámetros se debe considerar a la coccidiosis como una de las posibles causas. Por este motivo es siempre importante contar con un monitoreo rutinario de la situación, ya sea con necropsias sistemáticas o análisis coproparasitológicos. De esta manera será más fácil identificar desvíos de la situación normal y asociarlos o no con alteración de los parámetros productivos.
Análisis coproparasitológicos
Los análisis coproparasitológicos para el monitoreo de la coccidiosis consisten en el recuento de ooquistes en la materia fecal. La técnica mas utilizada por los laboratorios es la técnica de Mc Master, y la manera de expresar el resultado es en términos de ooquistes por gramo de materia fecal (OPG)
Los valores esperados son relativos. No hay valores absolutos de referencia. Dependen mucho de la estrategia de control que se esté utilizando y de los desafíos con los que convive cada granja.
En el caso de la prevención con vacunas, esta herramienta es de utilidad cuando se realizan de manera seriada, para evaluar la dinámica en el tiempo.
En este tipo de análisis hay una dinámica esperada y nos puede brindar información sobre el comportamiento de las vacunas. Si bien los valores absolutos pueden variar entre empresas, o incluso entre granjas, por factores como manejo de densidades, ambiente, calidad de la vacunación, uso de productos que interaccionen con las vacunas, debe haber una relación entre los resultados de cada muestreo:

El comportamiento de los OPG en materia fecal puede darnos la siguiente información:
A los 7 días se espera la excreción de los ooquistes vacunales. Con este dato obtenemos conclusiones sobre la vacunación en planta de incubación. En la segunda instancia de muestreo, a los 14 días, si los coccidios esporularon en el ambiente y fueron capaces de reinfectar a las aves, se espera un aumento considerable de los valores de OPG con respecto a los 7 días. Estos valores deberían aumentar luego hacia el día 21, indicando que los coccidios continuaron ciclando y reinfectando a las aves, requisito fundamental para que la inmunidad ocurra. En la siguiente instancia de muestreo, día 28, se espera una caída contundente de los OPG. Esto es lo que nos muestra que la inmunidad contra los coccidios se estableció en el lote y la replicación ya está siendo controlada.
La curva de dinámica de OPG nos puede decir si la manera en la que estamos vacunando y manejando las aves en el campo en cuanto a espacios, densidades, humedades de cama y otros aspectos, es la correcta o se necesitan ajustes para lograr el objetivo de inmunizar a las aves frente a esta enfermedad.
Conclusión
Está bien asumido y comprobado que la coccidiosis es una enfermedad de alta importancia sanitaria y económica para la producción avícola. Adoptar una correcta estrategia de prevención y control es fundamental. Para esto es importante conocer las diferentes alternativas disponibles y además contar con un buen seguimiento de su uso y funcionamiento, desde el momento de la dosificación hasta su comportamiento en el campo.
No todas las pérdidas que ocasiona esta enfermedad son fácilmente identificables. Es por esto que debemos mantenernos atentos, monitorear constantemente la situación de nuestras aves y definir herramientas confiables y seguras para prevenir las enormes pérdidas que esta enfermedad puede provocar si fallamos en su control.